Misiones Solidarias DUOC en Chaitén

14.02.2026

Seguimos caminando con espíritu franciscano, anunciando el Evangelio y construyendo paz, haciendo el bien.

Misiones Solidarias DUOC en Chaitén: fe que se hace servicio

Del 5 al 12 de enero, jóvenes del DUOC vivieron una intensa experiencia misionera en Chaitén, acompañados por las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, uniendo fe, servicio y discernimiento vocacional al encuentro de la comunidad.

Durante la primera semana de enero, la comuna de Chaitén recibió a los jóvenes participantes de las Misiones Solidarias del DUOC, quienes estuvieron acompañados por Sor Mercedes Samaniego Mollinedo, Religiosa Franciscana Misionera del Sagrado Corazón y asesora de Pastoral en la institución, quien animó y guió el camino formativo y espiritual de los jóvenes misioneros. En esta oportunidad, contó además con el valioso apoyo de Sor Zulma Ayma, fortaleciendo el acompañamiento fraterno y pastoral de la misión.

Cada jornada comenzó con la oración de la mañana y la celebración de la Eucaristía, espacios que fortalecieron la vida interior y la fraternidad del grupo. Posteriormente, los misioneros realizaron visitas a los hogares, compartiendo escucha, cercanía y esperanza con las familias de la comunidad.

El servicio solidario se expresó en acciones concretas que respondieron a diversas necesidades locales. Se arregló la pieza de una familia que lo requería con urgencia; se construyó un radier; se limpiaron espacios comunitarios como el museo; los estudiantes de mecánica revisaron automóviles; los de electricidad colaboraron en mejoras en algunas viviendas; las estudiantes TENS prestaron apoyo en el hospital; y las estudiantes TOMS acompañaron la atención oftalmológica, brindando ayuda a quienes más lo necesitaban.

Como Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, el acompañamiento se centró especialmente en la escucha activa de los jóvenes, ayudándoles a descubrir el sentido profundo de su vocación en el mundo de hoy, iluminados por el Evangelio y el carisma franciscano de sencillez, fraternidad y servicio.

Esta misión fue una experiencia de encuentro con Cristo presente en el servicio al prójimo, en la sencillez de la vida cotidiana y en la alegría compartida. Agradecemos al DUOC, a la comunidad de Chaitén y a todos quienes hicieron posible esta obra misionera.

Seguimos caminando con espíritu franciscano, anunciando el Evangelio y construyendo paz, haciendo el bien.